Descubren una tumba real celta de 2.500 años con indicios de poder y prestigio

Descubren una tumba real celta de 2.500 años con indicios de poder y prestigio

En las afueras de la ciudad de Lavaυ, en la Francia centro-norte, arqueólogos han hecho un descubrimiento arqueológico notable: una tumba de 2.500 años de antigüedad que se presume pertenece a un miembro real celta. Aunque el género del individuo aún no ha sido determinado, los lujosos artefactos y joyas encontrados indican que la tumba es probablemente de un príncipe o princesa celta.

El esqueleto fue enterrado con un carro de dos ruedas, un torque de oro decorado de 580 gramos alrededor del cuello y dos brazaletes de oro en las muñecas. Además, una espada envainada descubierta cerca sugiere que la persona pudo haber sido un guerrero o un soldado. Estos objetos, junto con la presencia de un carro, un caldero y vajilla de bronce, son características típicas de una tumba preciosa de este período y se consideran objetos de prestigio utilizados en ceremonias religiosas y para demostrar el poder de la élite.

El mal estado de conservación de los huesos ha dificultado la determinación del género del individuo, pero los expertos consideran que la tumba comparte similitudes con los depósitos funerarios de las élites más ricas de la cultura celta de Hallstatt. Los celtas de Hallstatt, una cultura que floreció durante la Edad de Hierro y se extendió por Europa, dejaron una huella significativa en la arqueología.


Bastie Dubυis, arqueólogo jefe a cargo de la excavación, destaca que la presencia de un carro, un caldero y objetos de bronce en la tumba son características bien documentadas de este tipo de sepulcros. Estos elementos no solo cumplían una función funeraria, sino que también tenían un papel en ceremonias religiosas y servían como símbolos de estatus y poder.

A pesar de los lujosos hallazgos, la dificultad para determinar el sexo del individuo destaca el desafío que a veces enfrentan los arqueólogos debido al estado de conservación de los restos. Aunque se requiere más investigación para obtener detalles adicionales sobre la identidad del ocupante de la tumba, este descubrimiento proporciona una fascinante ventana a la vida de la élite celta en la antigüedad y enriquece nuestra comprensión de la cultura y las prácticas funerarias de la época.

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